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sábado, agosto 23, 2008

la Visión

Una vez más sobre escribo cada letra y cada acento de lo que viene abajo.
Así que este tipo viene y dice: ¿Cuál es la visión? ¿Cuál es la gran idea?
Abro mi boca y comienzan a salir estas palabras... ¿La visión? La visión es Jesús, obsesiva, peligrosa, innegablemente Jesús. La visión es un ejército de jóvenes. ¿Ves huesos? Yo veo un ejército. Libres del materialismo. Se ríen de las pequeñas celdas con jornada de 10 a 8. Pueden comer caviar el lunes y migas el martes, y ni darse cuenta. Se mueven como el viento, ciudadanos de otro mundo. No necesitan pasaporte. La gente apunta sus direcciones con lápiz y se preguntan por su extraña existencia. Son libres, pero se hacen esclavos en favor de los heridos, los sucios y los marginados. ¿Cuál es la visión? Santidad que daña los ojos, que hace reír a los niños y enfada a los adultos. Santidad que deja atrás la falta de integridad para alcanzar las estrellas. Desprecia lo bueno, apuesta por lo mejor. Peligrosamente pura. Trae a la luz cada motivación secreta, cada conversación privada. Ama a la gente, salvándolos de sus saltos suicidas y sus juegos satánicos. Es un ejército que dará su vida por la causa. Un millón de veces al día deciden perder para algún día ganar el "Bien hecho, siervo fiel". Un ejército disciplinado. Héroes tan radicales el lunes por la mañana como el domingo por la noche. No necesitan la fama de un nombre. Miran a lo alto oyendo a las masas celestiales murmurar una y otra vez: ¡ADELANTE! Cada soldado tomaría como suya la bala de su compañero. Jóvenes que disciplinan su cuerpo en sumisión. El tatuaje de sus cuerpos declara: "El vivir es Cristo, y el morir es ganancia". El sacrificio enciende el fuego de la victoria en sus ojos. Vencedores. Mártires. ¿Quién los puede detener? ¿Vencerá el fracaso? Podrá el miedo aterrorizarlos, o la muerte matarlos? Y la generación ora como un moribundo, con lamentos más allá de las palabras. Con gritos de guerrero y lágrimas ardientes. Harán lo que haga falta. Rompiendo esquemas. Desafiando lo mediocre, rindiendo sus derechos. Riéndose de las etiquetas. La publicidad no podrá moldearlos, Hollywood no podrá sujetarlos. ¿Cuál es la visión? Por dentro peligrosamente atractivos. ¿Por fuera? Da igual. Se disfrazan para comunicar y celebrar, nunca para ocultar. Tomarán el lugar del condenado a muerte. Un trono a cambio de una silla eléctrica. Con sangre, sudor y lágrimas, noches en vela y días sin fruto, oran como si todo dependiera de Dios y viven como si todo depende de ellos. Su ADN es Cristo. Él espira, ellos inspiran. En su interior cantan. Han recibido una transfusión de Jesús. ¿No los oyes venir? Aquí llegan los asustados y los olvidados con fuego en sus ojos. Caminan rectos y los árboles aplauden, los rascacielos se arrodillan ante estos niños de otra dimensión. Sus oraciones invocan los antiguos sueños del Edén. Y esta visión se hará realidad. Se cumplirá. Llegará de forma sencilla. Vendrá pronto. ¿Cómo lo sabemos? Porque es el anhelo de la creación, el llanto del Espíritu, el sueño de Dios. Nuestro mañana, su hoy. Nuestra esperanza, su tercera dimensión. Nuestra débil oración invoca un potente y sonoro AMEN de millones de Ángeles, de los héroes de la fe. Del soñador original, el vencedor definitivo, Cristo mismo.
Ésta es la visión.
Obtenido de Aquí

lunes, agosto 18, 2008

La Casa

“porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” Hebreos 11:10
Afirmado el reino de David como el más grande rey de Israel*, vino una idea a su corazón, el dijo a Natan amigo suyo y profeta de Dios, que quería construir una casa, un techo para el Arca de la Alianza, Natan le respondió que haga lo que haya en su corazón por que Dios estaba con el, le dijo que el espíritu de Dios vivía en el, en suma le dijo que estaba calibrado con Dios, que su cuerpo, Alma y Espíritu estaban en Dios y todo lo que hiciere sería para bien. Dios suele sorprenderse de los emprendimientos de sus hijos, esta empresa sorprendió a Dios, sorprendió el amor de David, lo genuino de su idea y para quien lo hacia. Dios habla a Natan y le dice algo así:
¿David me va a construir una casa a mí? No, dice Dios… YO le voy a construir una casa a David, la casa que le construiré no puede imaginarla aún pero la verá, puede imaginar toda la pomposidad, toda la riqueza, la gloria, lo grande y maravilloso de esta casa que le tengo reservada, lo que pueda imaginar ahora será poco, no entra en mente humana, esta casa que yo levantaré tendrá tanta gloria y sus dominios se extenderán tanto que sus territorios no podrán contarse, afirmaré un reino en esa casa, sus cimientos serán en roca y sus muros tienen carácter eterno. Dios hablaba del reinado de Cristo en esta tierra, que es el tiempo que vivimos, Cristo es Rey y su nombre se extiende en el mundo entero. David al igual que Abraham cuando recibió la promesa de una tierra, de una casa, jamás pudo imaginar que esa casa era una ciudad espiritual en la cual ambos moran ahora, en vida Dios les reveló ese secreto y entendiéndolo se regocijaron en lagrimas y vieron la promesa, vieron a Cristo, David en el Salmo 110 lo llama <<mi Señor>> primero, luego <<sacerdote para siempre>>, aunque nunca lo vio físicamente lo palpó en espíritu, entendió su obra y se regocijó como Abraham.
“Abraham, vuestro Padre, se gozó de que habría de ver mi día; y lo vio y se gozó” Juan 8:56
* 2 Samuel 7

martes, agosto 05, 2008

El diario - Profecía

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.” Jer. 31:4
La común idea primaria cuando acontece una desgracia, la cual estoy aburrido de escuchar es “Donde está Dios”** y esto no lo responden los eruditos exaltados en este mundo, lo respondió el espíritu que habitaba en Ana, ese espíritu que le daba fuerza y le llenaba de Amor y lo más interesante es que lo responde desde una posición incomoda, en tribulación lo cual lo hace totalmente validero y perfecto diria yo. Ella se pregunta:
"¿Quién nos ha impuesto esto? ¿Quién ha hecho de nosotros la excepción entre los pueblos? ¿Quién nos ha hecho sufrir tanto hasta ahora?. Ha sido Dios quien nos ha hecho así, pero será tam­bién Dios quien nos elevará. Si cargamos con todo este dolor y aun así siguen quedando judíos, algún día los judíos dejarán de ser los eternos condenados y pasarán a ser un ejemplo. Quién sabe si algún día no será nuestro Antiguo Testamento lo que pueda enseñar al mundo y a todos los pueblos el bien y en eso radique la única razón de nuestro sufrimiento. Jamás llegaremos a ser representantes de un solo pais, sea el que fuere; Nunca seremos holandeses o in­gleses o pertenecer a cualquier otra nación: aparte de nuestra na­cionalidad, siempre seguiremos siendo judíos, estaremos obliga­dos a serlo, pero también queremos seguir siéndolo.
¡Valor! Sigamos siendo conscientes de nuestra tarea y no nos quejemos, que ya habrá una salida. Dios nunca ha abandonado a nuestro pueblo. A lo largo de los siglos ha habido judíos que han sobrevivido, a lo largo de los siglos ha habido judíos que han te­nido que sufrir, pero a lo largo de los siglos también se han hecho fuertes. Los débiles caerán, ¡pero los fuertes sobrevivirán y nunca sucumbirán!." Fuiste profeta Ana, viste más allá, respondiste la pregunta y no dudaste en decir que fue Dios el que permitió esto pero dijiste “esto no es el final” aun no han visto el final de la obra, esto solo es un engranaje, no ha terminado, lo viste, lo masticaste y fue miel en tus labios como lo es toda palabra de Verdad, como Esteban viste cielos abiertos donde otros solo vieron piedras apuntando en tu dirección.
** "Donde estaba Dios" Lo dijo el Papa Ratzinger en una visita reciente a Auschwitz, todos estamos perdonados de repetirlo, una autoridad lo dijo.

viernes, agosto 01, 2008

El diario

“no es esta tierra no / sueño color azul” Profecias - Vox Dei
Creo que la gran mayoría que pasó la secundaria ha escuchado o en el mejor de los casos, ha leído el pequeño libro “El Diario de Ana Frank”, Yo lo hice en secundaria, tercero o cuarto no recuerdo, pero nuestra cultura escolar es leer solamente por cumplir el calendario escolar, aprobar y chau. Sin generalizar, creo en el pasado hemos tenido una pésima formación escolar casi sin motivación y es por eso que pasan desapercibidas la esencia de los libros. Ana refleja en sus líneas una entereza, una fortaleza, un madurar acelerado, una convicción y una creencia envidiable digna de homenaje para su edad 15 años. Podría poner más, pero solo pondré dos párrafos del diario que dejó, escrito en tinta, me lo imagino garabateado, dibujado de acuerdo al tema del día, corrida la tinta por el sudor de sus manos en angustia o una lagrima en la necesidad.
“Y por las noches, cuando acabo mis oraciones pronunciando las pa­labras «Te doy las gracias Dios por todas las cosas buenas, queridas y hermosas», oigo gritos de júbilo dentro de mí, porque pienso en esas «cosas buenas», como nuestro escondite, mi buena salud y todo mi ser, en las cosas queridas, como Peter y esa cosa diminuta y sensible que ninguno de los dos se atreve a nombrar aún, el amor, el futuro, la dicha, y en las cosas hermosas, como el mundo, la Naturaleza y la gran belleza de todas las cosas hermosas juntas. En esos momentos no pienso en la desgracia, sino en todas las cosas bellas que aún quedan. Ahí está gran parte de la diferencia entre mamá y yo. El consejo que ella da para combatir la melanco­lía es: «Piensa en toda la desgracia que hay en el mundo y alégrate de que no te pase a ti.» Mi consejo es: «Sal fuera, a los prados, a la naturaleza y al sol. Sal fuera y trata de reencontrar la felicidad en ti misma y en Dios; piensa en todas las cosas bellas que hay dentro de ti y a tu alrededor, y sé feliz.» En mi opinión, la frase de mamá no tiene validez, porque ¿qué se supone que tienes que hacer cuando esa desgracia sí te pasa? Entonces, estás perdida. Por otra parte, creo que toda desgracia va acompañada de alguna cosa bella, Al no perder esto de vista, volvemos a encontrarnos en Dios y el equilibrio retorna a nosotros. Y el que es feliz puede hacer dichosos a los demás; el que tiene valor y fe, nunca estará su­mido en la desgracia.”