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jueves, julio 01, 2010

En el Reino de la Confusión – El corazón en tinieblas

El año 1979 Francis Ford Coppola realizó una de las películas más importantes para el cine bélico, Apocalipsis Now fue un proyecto personal que le deparó mucho sacrificio, invertir todos sus ahorros y viajar a escenarios reales en otros países, AN se convirtió rápidamente en objeto de culto, admirada por la crítica del momento y los cineastas de varias generaciones, Coppola simplemente obviando lo convencional, lo impresionable de la guerra de Vietnam, buscó otro fondo que involucra mucho más, es un rechazo a toda guerra si, pero eso ya lo venían haciendo los cineastas con bastante eco y de manera directa, Coppola abarca otra perspectiva para decir lo mismo y además hablarnos sobre la naturaleza del hombre, sobre la banalidad no solo de la guerra sino de su camino, el título Apocalipsis no se refiere a la destrucción y la muerte que genera la guerra sino a todo lo que ha edificado el hombre en su camino sin un porque.

La historia se centra sobre el capitán Willard que tiene la secreta misión de eliminar, matar al coronel Kurtz que ha subido río arriba con su tropa y ha enloquecido, se le acusa de insurgencia y de asesinato. Willard sube río arriba mientras lee la historia de Kurtz y lo admira, se hace una imagen de él, teme enfrentarlo y duda de matarlo.

Willard acompañado de tres soldados más tienen una larga travesía, su misión es sumergirse en la locura de un hombre, su decadencia, esa decadencia es mostrada en diferentes niveles. La primera es el pelotón del coronel Kilgore, Willard lo equipara con Kurtz y de algún modo logra ver que también se dirige hacia ahí… El segundo punto es el campamento donde se presenta un espectáculo de entretenimiento sexual y todos los hombres en menor o mayor grado están desbordados por el evento al punto saltar al escenario y tomar a las mujeres por la fuerza. La tercera parada es un escenario de ruina y abandono donde vuelven a encontrarse con las chicas cuyo helicóptero se quedó sin combustible, no hay dirección de nadie en el lugar, solo hay sobrevivencia, las chicas del espectaculo han pasado a ser objetos que solo buscan algún consuelo y la gente del campamento deambula. La cuarta parada tiene que ver con un estado mayor de confusión, todos parecen estar en un trance, pelean contra enemigos inexistentes y no entienden quien los dirige… Willard pregunta a un soldado que dispara a la nada, quien está al mando y este le responde “¿que no eres tú?”.

Hay un lugar más que representa la calma antes de la tempestad, el campamento de los franceses que aparecen como ajenos entre dos fuegos, defendiendo tierras que por herencia recibieron y se resisten a perder… así llegamos al punto culminante del horror, a la locura de Kurtz convertido en un ser reverenciado por todos los que conforman su pintoresco ejercito. Al margen de la decoración de cuerpos colgados y cabezas decapitadas, un detalle, en ese lugar conviven juntos el pelotón de Kurtz, los indígenas, camboyanos y todo el que ha llegado se ha plegado al nuevo “gobierno”. Y todo ello es destruido por la ¿cordura?.

“…es el horror” Kurtz