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viernes, octubre 31, 2008

Una temporada en el Infierno

“Una noche, me senté a la Belleza en las rodillas. — Y la hallé amarga. — Y la insulté”. Arthur Rimbaud
Arthur Rimbaud es el famoso poeta francés que alborotó el mundo con su arte y los escandalos. Precoz escritor, inclinado desde muy joven al arte, a la observación; rebelde. Renegado de lo impuesto, de la falsa fascinación por el arte, de la hipocresía de las escuelas de su tiempo, de las poses, de las formas… ¡todo es absurdo!, Banal, predecible dijo el poeta, muchos lo tacharon por su comportamiento pero no podían tachar lo que emanaba de él cuando escribía. A esa búsqueda de lo verdadero, a ese escape de lo impuesto lo llamó el Una temporada en el infierno, en ese tiempo probó todo para hallarse, dinero, escritos, sexo y promiscuidad, estatus etc., pero nada lo llenó, creyó escapar del mundo que lo rodeaba y de todo lo impuesto viajando a otro continente, buscando algo totalmente opuesto el éxito alcanzado sin esfuerzo, más una enfermedad lo redujo y lo llevó a la muerte aún muy joven. Salomón, hijo del Rey David había pedido sabiduría a Dios, Dios se la concedió como un don que supo aprovechar para llevar adelante un pueblo numeroso y rebelde, pero la sabiduría conlleva otra carga, la de ser sensible a todo los que nos rodea a tener conciencia de que TODO afán del hombre carece de sentido. Salomón es descrito en la Biblia como el Rey más lujoso, el que tuvo más posesiones, todo lo tuvo pero dedicó parte de su vida a esa búsqueda por llenar el vacio. Consideró inútil el vivir.
“aborrecí por tanto la vida porque la obra que se hace debajo del sol me era fatigosa, por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu” Ecle 2:17
Salomón al igual que Rimbaud emprendió esa búsqueda del sentido y tuvo todo para navegar en lo que le ofrecía el mundo, probarlo y dejarlo sabiendo que NO llenaría el vacio, su posición y sabiduría le dio tiempo para sumergirse en las mismas cosas que el poeta, pero salió bien librado. Salomón concluye así el hermoso libro Eclesiastes. Dios es el TODO del hombre.
Volvió Salomón al inicio, lo que su padre David le había dejado, lo más importante que podemos hallar en esta corta vida es el conocimiento de Dios y léase conocimiento como intimidad.
Ahora, ¿todos debemos embarcarnos en esa búsqueda?. NO, un hombre hace dos mil años peleó una batalla espiritual que todavía no hemos terminado de entender, ese hombre nos ahorró la búsqueda, la lucha con lo que nos rodea, de la que con muy pocas probabilidades podemos salir airosos como Salomón a nuestras fuerzas, Jesucristo nos ha dejado una victoria en espíritu que aún no hemos terminado de digerir y tomarla.
“YO he vencido al mundo” Jesucristo – Juan 16:33