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sábado, junio 21, 2008

Nuevo - Primer esfuerzo


El propósito de abolir el pasado ocurrió en el pasado y –paradójicamente- es una de las pruebas de que el pasado no se puede abolir” Jorge Luis Borges

“He aquí, hago algo nuevo,
ahora acontece;¿no lo percibes?
Estoy haciendo caminos en el desierto,
y ríos en la soledad.”
Isaías 43:18

Y el Emperador Chino quiso hacer todo nuevo y dijo para si mismo que no debería haber cultura antes de el, ni música, ni recuerdo de que alguien más reinó el territorio del que se hizo soberano. Quemó todos los libros, todo los simbólico, todo lo construido, todos los linajes, persiguió y mato a toda la familia real antes de él, destruyó toda su memoria y prohibió que se mencionaran los nombres de toda autoridad anterior, luego puso a su nombre la terminación de PRIMERO, culminada su idea se dedicó a edificar un nuevo pensamiento, una nueva cultura, una nueva forma de gobernar, pasó de su equilibrio y su justicia a su crueldad y su autoritarismo, fue temible y su nombre se extendió por los territorios como el más grande, el más temible. En el tiempo, en la vejez un temor le sobrevino, pensó en que bastaría que alguien tuviera una idea similar a la suya para desaparecer su obra, su cultura, su memoria y todo su linaje.

El Emperador Chino llevó la carga, la aflicción de saber que en algún instante también sería considerada vieja su nueva forma y emprendió la empresa de hacer obras que traspasen el tiempo, pero también en eso se equivocó, la Muralla China no es una obra eterna, la roca se vuelve arena y la arena polvo. Quizas entendiendo esto último, el Emperador indagó sobre la muerte, quiso aferrarse a la vida, buscó el elixir de la inmortalidad y en su inútil búsqueda se recluyó en su palacio y nunca más salió en vida.

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