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martes, enero 15, 2008

El tiempo, la hora - dos

"...que no se va a repetir/que la vida se me va/con los besos que yo/no te he dado aun..." 24 horas -Cafe Tacuba
El tiempo que nos falta, el tiempo que no tenemos, el tiempo que extrañamos suele ser el común denominador nuestro y me miro yo. En programación, hay una sentencia que se representa en diagramas de flujo llamada bucle, este debe llegar a una condicional y dejar de repetirse, el bucle erróneo es cuando no le has puesto condicional o jamás llega a la condicional de salida y se repite y da vueltas sin fin, recorre las mismas sentencias y vuelve a empezar, el programa nunca acaba, se queda en RUN y no compila. Ese bucle puede representar de alguna manera el tiempo que extrañamos, todas las semanas se parecen y entramos al sábado-domingo(con todas las variantes) con regocijo y lo vemos alejarse con pena, el domingo en la tarde entra en repetición el bucle erróneo. El problema con el tiempo es que el bucle se repite en forma, pero no en esencia, yo no vuelvo a tener esa conversación, ni puedo retener esa mirada y los recuerdos no sirven, el que recuerda tergiversa, generaliza. ¿Cuando empezó? Colegio, esa sensación de tristeza se hacía inevitable los domingos antes de oscurecer, en ese instante en que el sol se va perdiendo y es rojizo, pintando las nubes a su alrededor. Se acaba el sábado-domingo y aun no haces lo planificado, no has jugado lo suficiente y no hiciste esa visita postergada, no hiciste esa compra. Somos prisioneros del lunes-viernes de cosas que te consumen, que te estresan, ¿mueres en el lunes-viernes?. Si es así, tendremos que alargar sábado-domingo, libertad, regocijo, placer, descanso. Alárgate tiempo, quiero controlarte yo, quiero estar una hora más aquí, quiero contemplar una hora más esto, quiero retener este instante, esta conversación, que no acabe. Entonces, ¿a donde quiero llegar? Al secreto que me contó (lo leí por ahí) Martin Lutero, el dijo lo siguiente: “no tengo tiempo en el día para mis labores cotidianas, por lo que he determinado que mi tiempo de oración en las mañanas será de una hora y no de media” Eso no tiene sentido si lo ponemos en el plano material, nadie hace algo más tiempo para ganar tiempo sino todo lo contrario, lo lógico sería decir que debo reducir el tiempo de lo menos importante para tener tiempo para otras labores, pero en lo espiritual es diferente, por que Dios es dueño del tiempo y se encuentra en el centro del tiempo, donde el tiempo es estático por que Dios puede andar a su velocidad. Entonces Dios te puede dar tiempo, te lo da y te lo da mejor, más elaborado. ¿La oración que es pues? es pasar tiempo con Dios, la oración de Lutero lo lleva a la presencia de Dios y el también podrá caminar a la velocidad del tiempo y lo verá estático. Esto es teoría y creo firmemente en ello, aunque la verdad nunca, jamás termino de leer los periódicos del fin de semana, guardo revistas que seguramente algún día leeré, compro películas y de cada cinco veo dos y la indecisión impide que las vea otro día, por que pienso en las dos horas que me tomará y en la indecisión me duermo. Aun así sigo creyendo que ya no existe “lo que daría por ese atardecer, ese dialogo, esa sensación…” no, lo que viene es mejor, el bucle fue roto, la condicional es perfecta.

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