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domingo, febrero 07, 2010

dioses y monstruos

Hace poco los noticiarios daban cuenta de un hombre que secuestró y mató a una niña, el hombre fue capturado y puesto a disposición de las autoridades y se espera un juicio y una sentencia que no colmará las expectativas de la familia afectada. El tema no es nuevo, cada cierto tiempo aparece una sujeto comete actos de barbarie contra otros sin ninguna muestra de arrepentimiento, la prensa los denomina monstruos, por la deformación de su alma y la corrupción que representan sus actos.

El cine de los 80s y 90s nos ha mostrado que los monstruos eran seres venidos de otros planetas o de experimentos genéticos, eran cazadores con mucho poder o seres que podían incubar sus huevos dentro de nosotros, seres sumamente inteligentes y con tecnología avanzada, pero inmutables a la sangre o al dolor. Toda esa imagen de los monstruos se han pasado ahora a seres humanos que por ambiciones o pasiones desbordadas pueden matar sin ningún grado de culpa o temor, y ser implacables con sus víctimas, sin motivo aparente, ahora los monstruos cinematográficos han pasado a ser caricaturas que pueden causar risa.

El cine no ha tardado en mostrarnos a estos seres, al ser humano deformado y corrompido inmutable a la sangre, el cine evolucionó, ya no se contenta con mostrarnos depredadores, aliens o zombies, ahora es la imagen de un hombre convertido en monstruo.

Como ejemplo podría mencionar a “Sin lugar para los débiles” (Hnos Coen, 2007) donde el hombre ha desplazado a estos con actos similares, incomprensibles, ya no es el dinero ni la venganza, es otro tipo de moral, donde la vida tiene valor cero y prevalece solo un objetivo por encargo que se debe cumplir.

El hombre natural tiene una tendencia a degradarse, si empieza a mentir, pronto y sin que se de cuenta su vida estará rodeada de mentira, si se permite actos degradantes por pequeños que parezcan en el tiempo imperceptiblemente estará atrapado de aquellos en una cautividad peligrosa, caminará al un borde de una línea de muerte de la cual le será difícil regresar. El soporte de la enfermedad llamada "degradación del hombre" que todo hombre posee, se llama Espíritu Santo, es gratis y está disponible para quien quiera pedirlo. El único proveedor es Dios y su hijo Jesucristo es un teléfono inalámbrico de nexo y de llamada gratuita las 24 horas y 7 días a la semana.

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