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miércoles, marzo 07, 2012

Camino de la Felicidad


El escritor y motivador argentino Jorge Bucay es el creador de una historia bastante particular sobre el tema de la felicidad, el nos cuenta la historia de un rey cuyo criado siempre estaba de muy buen humor y jamás se le veía preocupado, era feliz. A diferencia del rey que tenía una vida miserable por que las preocupaciones de la administración de su reino lo agobiaban y no tenía paz, el rey teniéndolo todo se preguntaba cómo es que su siervo siendo un hombre sencillo y sin dinero, podía estar siempre despreocupado y feliz. Un día le pregunta al siervo el porqué, éste contesta diciendo que no le falta nada porque el rey le provee de casa y comida para él y para los suyos, además que a veces le da una propina especial para otros gastos extra, ¿cómo es que no seré feliz? Concluye el siervo. El rey no entendía la forma sencilla de pensar del siervo y pregunta a sus sabios, uno de ello le da la respuesta, le dice que el siervo es feliz porque está fuera del circulo del 99, de los que buscan tener la moneda 100, asociando a esa moneda faltante su infelicidad. La historia termina en que logran hacer entrar al siervo en ese círculo, es atrapado y ya no puede salir, volviendo un hombre renegado e infeliz.


Este cuento encierra una verdad cotidiana, lo que buscamos todas las personas al ser expuestos a un vendaval de anuncios, haciéndonos creer que realmente necesitamos tener un producto (el que sea), alta tecnología, ropa, comida, etc. Entonces nuestra búsqueda se asocia a lo que todavía no podemos tener, si entramos al círculo de la búsqueda de lo material, somos infelices porque es una carrera que nunca acaba, cada vez son “mejores” los productos, diferentes, variados. Hay un sistema que mueve toda la maquinaria de marketing.


Sobre esto habló Cristo, nos enseñó que no nos preocupemos de lo que vestiremos o de lo comeremos porque Dios provee, solo debemos buscar el Reino de Dios. Agregó además que no nos acomodemos a este sistema, porque el que entra queda atrapado por sus principios de maldad e insatisfacción. 

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