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martes, setiembre 15, 2009

La Guerra de los Mundos - La Metamorfosis

"Somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor" 2 Corintios 3:18

En la saga The Fly de Cronemberg en su segunda parte, el joven Mártin es objeto de estudio, se espera que al igual que su padre sufra cambios en su estructura molecular, su naturaleza es cambiar pero nadie sabe el momento. El sufre el inicio del cambio, de pronto no puede caminar, se le manifiesta como una enfermedad, acompañado de su novia se refugian en un hotel mientras son buscados por toda la ciudad, se recuesta en una cama con dolores y fiebres sollozando, es ya de noche y se corta la escena.

En la madrugada una respiración profunda despierta a Beth su novia, nota que él no está en su cama, lo encuentra en un rincón y con un gesto de admiración se lleva las manos a la boca, ve en el umbral de la ventana la cara pálida de Mártin, su cabeza con pocos pelos, su apariencia es antigua como un anciano de reflexiona a la primera luz del día y se da este corto dialogo que me impactó por mucho tiempo;

¡Estás empeorando! Dice Beth;

Estoy mejorando… responde el inmediatamente y con seguridad; Con lo cual da entender que ha pasado al otro lado, que más en él es su otra naturaleza.

Nuestra naturaleza es divina, nuestra posición en el mundo es la de Adán cuando cayó del huerto, cuando cayó de ese ámbito espiritual que lo mantenía unido a Dios, por eso andamos buscando, por eso caemos en misticismos, en hechicerías, en búsquedas inútiles que solo producen aflicción.

Cuando encontramos el camino de La Palabra (Cristo), empieza nuestra transformación en lo que realmente somos, el dolor, la carga viene por que todas nuestras costumbres han sido tomadas de los parámetros que nos dicta el mundo mediante los medios de comunicación, mediante decretos dictados por la sociedad que se degeneran. Por ejemplo el decreto que te dice que el joven debe tener enamoradito enamoradita, lo cual se tergiversa en el tiempo, ahora pasa un tiempo más y ya no es que solo debe tener enamoradito sino que debe tener sexo. Romper un paradigma como ese es difícil, nos cuesta… eso es el dolor, la fiebre, la molestia de dejar lo que hemos tomado como natural.

Cuando saltamos esa barrera, ese desierto, cuando avanzamos más en el conocimiento de Dios, entendemos que todo eso es poco, que el ámbito espiritual al que Dios nos lleva es más que las migajas del mundo que conocemos, empezamos otro idioma, habla el espíritu dentro de nosotros y cambia su discurso de queja y dice estoy mejorando!, y de pronto gime y grita a todo el mundo ¡CRISTO ES!.

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